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VÍCTOR SANDOVAL, LA HISTORIA DEL JUGADOR QUE VENCIÓ AL CÁNCER

VÍCTOR SANDOVAL, LA HISTORIA DEL JUGADOR QUE VENCIÓ AL CÁNCER

Cuando estamos en una cancha de fútbol, vemos compañeros, rivales, entrenadores, suplentes, árbitros y nada más. Y es obvio, uno va a jugar y solo se concentra en eso. Sin embargo, un error que cometemos muchas veces es olvidarnos que, al lado, al frente o detrás de ti, hay una persona, un ser humano con defectos y virtudes, con trabajo, con familia, con amigos. Un tipo que tiene problemas, en algunos casos leve, y en otro grave, con penas y alegrías, con momentos felices y amargos como cualquier otro.

Es precisamente eso lo que nos hace distintos, pero a la vez, similares entre sí, aunque suene contradictorio. Cada uno tiene su historia, y hay algunas que son dignas de conocer por la superación, el sacrificio, los sentimientos y valores que se mezclan ante una situación tan adversa que ni nuestro fútbol podría hacer olvidar. Es por ello que acá tenemos a Víctor Sandoval, arquero del club Huracán FC que hace tres años fue diagnosticado con cáncer, y que hoy, con mucho orgullo, puede gritar a los cuatro vientos que lo venció.

“En julio del 2017 empecé con síntomas medios raros, comenzó a aparecer una masa en mi cuello, se me inflamaron los ganglios. Me hice chequeos médicos y en agosto de ese año me diagnosticaron cáncer linfático en etapa cuatro, estuvo bien pesado eso”, comienza a contarnos Víctor, quien hace más de diez años ha sido parte del club Huracán, pasando por distintas competiciones hasta radicarse en nuestra Liga Internacional IFL: “A fines de julio de ese año jugué mi último partido, tuve que tomar mi tratamiento y estuve seis meses alejado del fútbol, no pude jugar más”, agregó.

El lazo entre Víctor y el club amarillo que juega en la serie Premier de nuestra Liga es fuerte, más de lo que se podría imaginar, y todo se debe a la estrecha relación que tiene con Gonzalo Álvarez, capitán de Huracán: “Llegué al equipo por Gonzalo, a quien conozco hace 15 años aproximadamente. Yo trabajaba en el área de la construcción, ahí lo conocí en una obra y empezamos a compartir el mismo círculo de amigos en la pega. Un día me dice que tiene un equipo con un grupo de ex compañeros del colegio y que les falta un arquero. Así jugué unas pichangas y empecé en el año 2007 oficialmente”, nos dice, y añade: “Gonzalo es un amigo, fui a su matrimonio, él fue al mío, hemos compartido bastantes actividades juntos. Es con él con quien he pasado las cosas buenas y malas, con él hemos pasado tardes juntos con la familia y todo eso”.

Es por ello que nada fue fácil para Víctor, y después de la masa que le apareció en su cuello, un ex compañero de equipo, Alfredo Abarco, médico otorrino laringólogo, lo ayudó con un tratamiento que aminoró estos síntomas, pero el mismo portero afirma que después el tema se agravó, tuvo que ir de urgencia a la clínica y la historia se volvió un poco más negra.

“Me hicieron los exámenes, me operaron y me sacaron esa masa, me hicieron la biopsia y con los resultados se me diagnosticó cáncer. Luego de jugar mi último partido, iniciaba un tratamiento con quimioterapia, la cual constaron de doce sesiones en seis meses cada quince días”, y agrega: “Después de eso sufrí las secuelas de las quimios, se me cayó el pelo, bajé de peso, perdí un par de uñas y todo eso. Es muy fuerte la situación”.

No es un relato fácil de contar, pero Víctor destaca el tremendo apoyo que recibió por parte del club, pues Huracán no solo estuvo con él en este difícil momento, sino también, en otros que él lamenta mucho: “Hace un tiempo igual me tocó sufrir el fallecimiento de mi padre, y de forma voluntaria, el equipo realizó una ayuda económica para poder costear los gastos funerarios. Lo mismo pasó cuando estuve en tratamiento, realizaron un pozo económico para ayudarme a contrarrestar los gastos médicos”.

Obviamente, también destaca el apoyo incondicional de su familia, de su mujer e hijos: “Soy casado, tengo dos hijos y una señora que me apañó en todo sentido, aunque en un momento fue mezquino con ella y la culpaba por lo que me había pasado, pero sé que no fue así”, comenta en tono de mea culpa: “De verdad pensé que me iba a morir, la pasé mal en el sentido clínico y anímico, y mi señora estuvo siempre al 100%, nunca me abandonó”.

Por si fuera menor la situación, Víctor alude que todo comenzó con un hecho que le afectó demasiado en su vida, y que aquí se pudo dar el origen a este cáncer: “Me pegó fuerte la pérdida de mi abuela que fue mi madre. Siento que fue un tema gatillante para que mi cuerpo perdiera masa, energía y todo eso. Empecé a fumar mucho cigarro y me sentía más inestable, pero cuando pasan esas cosas la gente no se cuida”. Incluso, hasta hace unos meses, fue parte de uno de los miles de chilenos diagnosticado por Covid-19, por lo que los fantasmas volvieron a aparecer, pero que finalmente fue un tema bien controlado.

Ya en su despedida, cuando iba a dar inicio al complejo tratamiento en la pelea contra el cáncer, Víctor afirma que fue muy difícil porque el fútbol y Huracán ocupan parte importante de su vida: “Cuando me tuve que ir fue bien complejo, porque soy un buen arquero, de buenas condiciones, incluso he representado a la Liga Internacional en la selección. Cuando la doctora me daba permiso, me pegaba el pique de La Florida, que es donde vivo, a Noviciado para apoyar a mis compañeros. El fútbol es un tema bien importante de cara al compañerismo, a sacarnos adelante en situaciones difíciles”, afirma.

Cuando al fin pudo regresar a las canchas, lo hizo de manera paulatina, pues hasta hoy siente las consecuencias que le dejó este duro tratamiento: “Cuando volví ya había un arquero, un tipo bien agradable. Después me fui reintegrando de apoco, todo con supervisión médica; al inicio no me podía exigir tanto por las quimios, si incluso hasta hoy me vienen bajones de cansancio. Al inicio jugaba un ratito, los minutos finales. Después el arquero que estaba se tuvo que ir, y ahí volví a tomar la titularidad y jugué de forma regular con los cuidados necesarios”.

Con todo lo que ha pasado Víctor, saca en conclusión que lo importante es siempre levantarse y nunca decaer, tanto en el fútbol, como en la vida: “Hay un problema que a mí me ha costado mucho solucionar y que es la frustración. Sin embargo, con todo lo que he vivido, he aprendido a ser perseverante; hay un dicho que siempre uso que es ‘persevera y vencerás’. Dentro de todo, viví un cáncer, tuve Covid en donde pensaba nuevamente que me podía morir, pero creo que hoy estoy más duro con ese tema”, y agrega: “Tengo un control cada seis meses, estoy con seguimiento para saber cómo va la enfermedad, y hasta ahora todo bien. Yo luché y la peleé, y hoy gracias a Dios estoy bien”. 

Una historia fuerte, llena de emociones que han sido lamentables, pero a pesar de todo, Víctor ha sacado todo adelante, y desde el arco ha logrado sus mejores intervenciones en el partido más difícil que puede tener una persona. Sin duda, un relato que muchos debemos agradecer para comprender el valor de las cosas más mínimas que podemos tener y que otros, por distintos motivos pierden, como lo es el simple hecho de levantarse temprano un domingo para jugar un partido de fútbol con tus amigos.

Víctor no solo le ganó al cáncer, le ganó a la adversidad, a la pena, a la frustración, y le ganó a la vida, parado bajo la soledad de los tres palos donde él es tan feliz, bajo el apoyo de su gran amigo Gonzalo, de Huracán, del amor incondicional de su familia, de sus hijos y su señora. Historias como estas nos motivan a continuar, con altos y bajos en este camino lleno de piedras y muy complicado, pero que al final, termina siendo hermoso, lleno de luz y esperanza. Termina siendo de la misma manera en que este arquero lo siente, siendo perseverante y fuerte pase lo que pase.

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