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DIEGO NAHUEL: EL PUMITA, EL TITÁN…EL GUERRERO

DIEGO NAHUEL: EL PUMITA, EL TITÁN…EL GUERRERO

La mayoría de los hombres llegan a una etapa de sus vidas en donde lo que más anhelan es ser padre; entregar cariño a un ser que viene a este mundo lleno de inocencia y dispuesto a vagar en un mar de aprendizaje constante todos los días en el que uno, como su progenitor, debe acompañarlo siempre a su lado hasta que llegue el momento en que deba avanzar solo. Es por esa razón que un padre, al igual que una madre, esperan impacientes la llegada de una criatura para darle todo, y que nunca le falte nada, que solamente nazca sano y fuerte.

Diego Nahuel o, mejor dicho, Dieguito, es un niño de siete años que lamentablemente no nació con la mejor salud pero que sin dudas, ha sido el infante más fuerte de este mundo. Acá les queremos contar la historia de Diego Palomino, histórico jugador de Olimpo Super, y su hijo, la historia de un padre y su niño, la historia de una madre, de un hermanito, de una familia entera, de amigos y conocidos que tienen desplegado en su corazón la fuerza de un pequeño que le está dando la pelea más dura que alguien puede tener contra la vida, la historia que el mismo “Palomo” define como “una historia de amor”.

“Dieguito nació el 12 de marzo de 2014 con una cardiopatía congénita severa. Nació con los ventrículos cambiados de lugar, no tienen la misma función y no tienen el mismo tamaño; el ventrículo derecho lo tiene en el lado izquierdo, y el izquierdo en el derecho, eso se llama transposición de las grandes arterias, eso venía autocorregido porque estos cables -por así decirlos- venían bien posicionados pero el músculo estaba al revés”, comienza a narrar Diego sobre el diagnóstico con el que su hijo ha vivido toda su vida, situación por la que han tenido que enfrentar intervenciones, extensos tratamientos y situaciones que llegan a ser más desgarradoras.

“Diego es mi primer hijo, lo estábamos esperando con muchas ansias y nos enteramos el día que nació que venía con esta enfermedad al corazón junto con otros problemas que lo hacen tener un corazón super débil”, continua el delantero de Olimpo, quien señala que en su primer año de vida, de los 12 meses, Dieguito tuvo que pasar nueve dentro de un hospital, teniendo como resultado tres operaciones y un marcapaso, algo que hasta ese minuto fue necesario para que este pumita, como lo señala su segundo nombre en lengua mapudungun, tuviera una rutina normal en su infancia, teniendo muy presente en la conciencia de sus padres que dentro de algunos años, tendría que ser intervenido con un trasplante de corazón.

Tan solo un ecógrafo con estudios de cardiología, quizás, pudo haberse dado cuenta de esta anomalía que el niño presentaba dentro del período de embarazo. Esto, como a cualquier padre lo hubiese pasado, causó rabia y dolor en Diego Palomino, pero posteriormente, en la calma y reflexión, señala: “Si hubiésemos sabido con anticipación, el embarazo habría sido más difícil, quizás habríamos empezado a pasarla mal desde antes, quizás hubiesen surgido otros problemas, pero al final pensamos que lo más positivo fue enterarnos el día que nació”

Al día de vida, el pediatra detectó un ruido extraño, activando las alertas entre sus padres Diego y María José, por lo que inmediatamente trasladaron al, en ese entonces, recién nacido al Hospital Clínico de la Universidad Católica, donde siempre ha sido el base de Dieguito. Ahí se les señaló el diagnóstico definitivo, dándole una esperanza de vida normal hasta los cinco años de vida, siendo que el mismo Palomino lo definió como un baldazo de agua fría.

“Tú sueñas con tu hijo y nosotros que somos peloteros soñamos con llevarlo al estadio y que vas a jugar con él, pero viene con una enfermedad grave y no es algo que lo puedas superar en el tiempo si no es con intervenciones, entonces fue bastante rudo saber lo que se venía”, señala, y agrega: “Con María José al principio estábamos casi las 24 horas en el hospital, vivíamos ahí. A modo tragicómico, tenemos una muy buena relación con toda la gente, nos conocen, pero había que anticiparse a la jugada, sabemos que la salud en Chile es muy cara, y había que tratar de masificar un poquito esto por el tema del trasplante, porque ese era nuestro norte, y estando en el hospital nos juntamos con otros papás y había casos emblemáticos, en ese momento, de niños que estaban esperando un órgano”, afirma.

Con esta situación, Diego Palomino se hizo parte de la Fundación “Cambiemos la Historia”, donde se busca e informan todo sobre los trasplantes en Chile, lugar en donde conoció una realidad muy desconocida, pero se alimentó con pensamientos de un futuro en donde Dieguito sería siempre feliz y estaría lleno de energía, como lo fue durante seis años a partir del momento en que salió del hospital hasta ahora, corriendo, jugando a la pelota, amante de la fiesta y celebración que entrega el fútbol, comenzando a hacer notar los mismos gustos que tiene su padre.

Para la continuación de su tratamiento cardíaco, este año se tenía que cambiar la válvula tricúspide, la cual cumple la función de una puerta que permite que la sangre oxigenada salga al resto del cuerpo y no se devuelva. Hoy, Dieguito tiene una válvula artificial, ya que entre las otras patologías que presenta, tiene el Síndrome de Ebstein, es decir, la válvula genética no cerraba por completo, lo que es algo peligroso ya que no es para nada bueno que sangre oxigenada vuelva al corazón; de esta forma, le pusieron una válvula metálica que no funcionó y luego una de chancho, la cual falló y se le tuvo que realizar eco-cardio hasta el momento que llegase la operación definitiva.

Según señala Diego Palomino, el doctor no quiso operarlo en el pecho por todas las intervenciones anteriores que tuvo Dieguito, por lo que se decidió realizar un cateterismo. Esta operación se realizó el 28 de mayo de este año, teniendo una duración de nueve horas en donde el especialista logró sacarla adelante, sin embargo, sería el inicio de algo que no estaba en los planes de nadie: “Dieguito sale de pabellón, llega a la UCI y en 20 minutos entra a un paro cardio respiratorio que duró cerca de nueve minutos y eso le produjo una encefalopatía hipóxica isquémica, eso significa que durante todo el rato que le duró el paro, no le llegó oxígeno ni sangre al cerebro”, cuenta Diego, y añade: “El doctor nos dijo que quizás va a quedar con un daño en el lado derecho del cuerpo, pero con el correr de los días y los exámenes nos fuimos dando cuenta que el diagnóstico era super severo y en ese momento, el doctor nos aclaró que lo más probable es que Dieguito quedara así. No maneja su cuello ni su cuerpo, no habla, yo no sé si mira, yo sé que escucha y se asusta”.

En su relato, Diego, con mucha emoción, confiesa: “Ahí se me cayó el mundo, yo estaba preparado para un posible trasplante de corazón, pero esta enfermedad no la tenía contemplada, y ver a tu hijo que había hecho vida normal durante seis años y que ya te hablaba, te acompañaba, que vibraba contigo las cosas que a ti te gustan y sufría las que no, verlo ahora postrado en una cama es terrible, es una pena super grande, y cada vez que hablo con él me quiebro”.

Actualmente, Dieguito se ha hecho parte del Instituto Teletón desde hace un mes aproximadamente, lugar en donde lo han evaluado y entregado máquinas y herramientas para ayudarlo y darle una vida más normal, todo esto bajo el atento trabajo de fisiópatras, kine-motor, fonoaudiólogos y terapeutas ocupacionales. Además, el niño se encuentra con hospitalización domiciliaria, asistido 24/7 por Técnicas en Enfermería (TENS), donde realizan trabajos físicos para que los músculos no se acorten y atrofien.

En su diario vivir como padre, nada ha sido fácil para Diego y para María José, madre de Dieguito, y si nos referimos al fútbol y nuestra competición, el “Palomo” tiene una gratitud enorme: “El domingo es mi día de relajo, espero toda la semana para ir a la cancha y estar con los muchachos del equipo. No hay nadie que no me haya dado un abrazo, que no me haya estrechado la mano diciendo ‘aguante’; me voy a cargar de energía a la liga, y aunque uno como jugador, de repente, pelea con los árbitros y rivales, me olvido un poco de lo que estoy viviendo, es como mi terapia, mi sicólogo. También, estoy muy agradecido con los rivales, como Suruba, Libanés, entre otros, porque han solidarizado conmigo en todo ámbito”, señala.

“Como familia nos hacemos los fuertes, porque si se cae uno, nos caemos todos. Cuando ando en el auto solo también me emociono y boto un poquito de pena; cuando escucho en la radio las músicas de Santa Feria, porque al Diego le encantaba, canto llorando, pero es terapia, y llevándolo a la cancha, los muchachos me hicieron el regalo del lienzo que lo ando trayendo siempre; yo lo llevo, lo pongo, si después de mi partido juego otra serie de Olimpo lo dejo, me lo llevo, se hace una rutina bonita porque está ahí, y de repente, cuando estoy jugando, lo miro y veo al Diego”, nos narra.

Óscar Mozó, líder de Olimpo Super, amigo hace 20 años de Diego Palomino y padrino de Dieguito, le entregó la idea de realizar una rifa a beneficio para cubrir los gastos médicos de la última hospitalización, en donde este pumita estuvo cuatro meses, dos en la UCI y dos en sala. Cabe destacar que la rifa se lanzará el 2 de diciembre, una fecha especial porque ese día, en el 2014, Diego y María José le dijeron “adiós” su hijo: “Nos tocó despedirnos de Diego porque no había mucho más qué hacer, le bajaron las drogas y el oxígeno, pero resistió. Nos despedimos pensando que no iba a aguantar, pero mostró el camino y hoy tiene siete años; fueron seis años maravillosos que nos regaló, ahora yo lo dejo solo, no lo estoy obligando a nada, él tiene sus propios tiempos, que los maneje a su manera y los vamos a apoyar”.

Diego y su familia, junto al apoyo de sus amigos, ha realizado rifas, espectáculos de comedia, cenas bailables, bingos. También, ha tenido comunicación y aliento por parte del club de sus amores, la Universidad Católica, con mensajes de apoyo y cariño por parte de los grandes jugadores que hay en el plantel como Luciano Aued, Diego Bounanotte, entre otros. Ha sido incluso tan mediático el caso de Dieguito Nahuel que tuvieron que crear una fan page en Facebook y perfil en Instagram para ir informando las evoluciones que ha tenido, donde a cambio solo ha recibido buenas vibras, respeto, y un amor inconmensurable del que Diego y María José no pueden estar más agradecidos.

En la actualidad, debido a su encefalopatía, Dieguito ya no es candidato a trasplante de corazón, por lo que las metas son otras: “Lo que espero es que me sorprenda nuevamente, que pueda afirmar su cabecita, que pueda entender el entorno, y yo con eso me doy por pagado. Ahora Diego se puso a reír, y te juro que en estos cuatro meses se ha reído tres veces, y es porque tiene esa esencia, espero que las terapias le hagan bien”, y agrega: “Esto es una enseñanza de vida, porque de repente por cualquier cosa una se bajonea, y con el Diego y por todo lo que él vivió, lo veo y se me olvida todo”.

Si bien, su corazón ha fallado, este es el más puro, el más bello, el más impactante porque Dieguito vino a este mundo a irradiar una energía única que a sus padres, e incluso a los que no lo conocen, les causa emoción y no cabe explicación ni entendimiento de cómo un niño ha aguantado tanto. Todo ha sido duro, tanto que se hace difícil escribir o hablar, pero sí te permite reflexionar de lo importante que es luchar, no bajar los brazos y poseer una fortaleza que no todos tienen, y que a Dieguito le sobra. No hay cuestionamiento alguno sobre su nombre “Nahuel”, del mapuche “puma”, fiero, valiente, siempre al ataque e impenetrable, un luchador, un ángel sin miedo a nada.

Dieguito, a lo largo de este relato, nos ha enseñado otra vista del fútbol, ese más humano, el que hay detrás de un jugador, con una historia dura y difícil de sobrellevar, pero que durante 90 minutos se recupera la energía desgastada para seguir y seguir, aunque cueste. Con el lienzo del puma de fondo, Diego Palomino seguirá escribiendo un legado en su querido Olimpo, junto al apoyo de sus compañeros, de sus amigos, con María José, una madre dedicada que ha estado en todo momento, y con gente que solo querrá lo mejor para Dieguito.

Dieguito, único entre todos y el más fuerte entre pocos. Diego Nahuel, el puma, el titán: el guerrero.

Para todos quienes deseen colaborar y participar en la rifa a beneficio, los datos de depósito son los siguientes:

Cuenta Corriente N° 6211 7540.-

Banco Santander.

María José Chaparro.

Rut: 15.347.921-6

WhatsApp: +569 5674 7329.-

rifadiegonahuel@gmail.com

Valor: $5.000 cada número.

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